13 al 19 de febrero de 2017

El lunes me levanto, repaso el paper de mi Seminar porque con la cabeza fresca todo se ve mucho mejor, trabajo en Fontown y me voy a clase de Michael. La sesión de hoy es especialmente espectacular por la cantidad de material y lo interesante del tema: popular books. Me voy a casa y me encuentro con que Cris me ha enviado una carta. Lloro. Remato mi Seminar pero trabajando desde la cama para engañar a mi cabeza y que parezca que he cambiado de ambiente y que mi vida sucede más allá de mi escritorio. Ceno con Joana. Leo por placer.

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Pequeña muestra de la sesión con Michael Twyman.

El martes me levanto en un más temprano todavía, me voy a la Biblioteca principal a comprobar unos cuantos libros, de allí a la del Departamento, escribo cuatro cosas más y escaneo material para guardar y disfrutar cuando ya no esté aquí. Nota para todo el mundo: ¡no me quiero ir jamás! Sesión con Fiona sobre scripts indios, en la que vemos material original, entendemos cómo interpretar sistemas de escritura que no son los nuestros y oímos anécdotas de cuando ella contradecía a este o aquel. Este o aquel a veces es Matthew, otras veces es Tom… Nada más terminar me voy a correr y remar en el gimnasio. A casa a leerme el paper y enviárselo a Gerry. Me vacila desde instagram. Leo un poquito más y acabo el día con NBA y granola.

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Sesión con Fiona Ross.

El miércoles me levanto temprano —nunca la monotonía fue tan excitante—, trabajo en Glyphs, me voy al Departamento a mediodía porque tenemos sesión con Fiona, Bornā y Emanuela sobre métodos de investigación, me vuelvo a casa y sigo trabajando. A las once termino porque es la regla que me impuse y porque ya me pican los ojos. Baloncesto, leer y a dormir.

El jueves me levanto triste. Supongo que influye ver a Cris llorando dos días seguidos desde una minúscula pantalla —se le ha escapado la perra de su hermana mientras la paseaba—. Me voy al workshop que tenemos de árabe con Mohamad. Me resulta interesantísimo su enfoque de la evolución del script. Me leeré su dissertation. De allí nos vamos al Seminar de Irmi y, cuando acaba, al Foodie Thursday. Como sigo sumido en un extraño estado de tristeza, me pillo una hamburguesa que no está para tirar cohetes pero que algo hace. Volvemos al Studio y Natalia y yo tenemos sesión de feedback con Mohamad. Cuando terminamos, me voy al gimnasio a ver si así tal. No funciona. Me voy al Co-op y me compro fruit ciders, chilli crisps y un tarro de cookie dough ice cream —lo pongo en inglés para que mi madre no se preocupe—. Me lo como todo a la vez, aunque Joana me ayuda un poco mientras hablamos. Me pongo a trabajar hasta las doce. Me enchufo un partido.

El viernes me vuelvo a levantar temprano y me pongo a trabajar como un descosido. Duermo poco, como menos, apenas me canso y nunca me estreso. Joana no es la primera persona que me dice que soy un workaholic —aunque últimamente sólo me llama robot—, pero quiero que sea la última. Después del Master tengo que cambiar este bucle en el que estoy metido desde hace años de trabajar todas las santas horas de todos los santos días. Porque aunque yo crea que no necesito fines de semana y fiestas de guardar, no soy una máquina y, aunque no me gustan, son entendibles esos colapsos que me dan una vez al año y que me hacen parar con absolutamente todo durante tres o cuatro semanas. Llevo meses pensando que tengo que cambiar, pero hoy ha sido el día en que lo he decidido. Nota para Cris: hay que viajar más, que la vida se nos va. El detonante ha sido que, por primera vez en mucho tiempo, me he sentido paralizado, presa del pánico, rendido, abatido, sin tiempo para reflexionar y sin tema para mi dissertation. Me calmo. Respiro. Trazo un plan. Trabajo todo el día pensando mucho y haciendo poco. Tengo tema. A las ocho me voy al gimnasio para romper el bucle de pensamiento y liberar mi mente. Vuelvo a casa y me dedico a ver The man in the high castle.

El sábado me levanto con dolor de cabeza. Pero trabajo. A mitad de tarde me voy con Joana al Co-op y compramos carrot cake y chilli crisps. Nos las comemos. ¿He dicho ya que amo a Joana? Sigo trabajando y por la noche me voy a cenar al The Three Tuns con Yui para hablar de nuestras dissertations. Me zampo un filetón. Ella mac&cheese porque le suena super exótico. Hablamos largo y tendido de esto y aquello y me siento tan cómodo que me río como hace mucho que no me río. ¿He dicho ya que amo a Yui? La acompaño al Co-op para que compre unas cosas y yo descubro que todavía existe el Spam y que da mucho asco. La acompaño a su Hall y me voy a casa.

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Cena con Yui en The Three Tuns.

El domingo me levanto con dolor de cabeza y picor de ojos. Esto no mejora. Al menos, de energía voy sobrado. Trabajo, como con Joana y sigo trabajando. A las ocho le envío mi proposal a Gerry y le pido cita para mañana. Me doy una ducha de las largas. Hago pizza casera con Joana a ver si logro animarla. Este Master exige demasiado y para las benjaminas del grupo a veces no es fácil. Pero como de inteligencia y talento van sobradas, acabarán petándolo. ¡A ver si se me pega algo! Para terminar la noche, triples y mates del All-Star de ayer.

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